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A las puertas de una escena local especializada (III)

Posted on 6 Noviembre 2012 in General by Gontxa

Para finalizar nuestro repaso a los primeros brotes de lo que se convertiría en una escena estatal skatalítica consolidada, nos queda hacer mención a algunos tipos de iniciativa que comenzarían a manifestarse en los primeros años de los noventa: la aparición de colectivos de afición en torno a la música jamaicana, el surgimiento de sellos especializados en ska, y la celebración de eventos temáticos en torno a esta música.

Aparte de los equipos editoriales de los primeros fanzines, que constituyen ya pequeñas sociedades dedicadas a la promoción del ska a nivel local, conviene llamar la atención sobre algunos colectivos de seguidores de ska o música jamaicana surgidos a principios de los 90 que, aparte de su importancia como muestra de que la escena comenzaba a cobrar una entidad propia, desempeñaron una serie de funciones esenciales para su difusión. En los fanzines estatales se pueden leer nombres como el Rude Cat’s Klub (Madrid), el Klub Skatalítico Vallekano (Madrid), la Ska Brothers Society (Sabadell), el Jamaican Music Fan Club (Bilbao), los Trojan Drinker’s (Valencia) y algo más tarde la Delicias Crew (Zaragoza)1.

Las múltiples aportaciones de estos grupos de amiguetes resultaron ser de gran valor para el desarrollo de la escena: organizaban conciertos y festivales cual sufridas empresas de management y contratación; combatían la sequía del ska en el mercado mediante la distribución de recopilatorios en casete; difundían la palabra por vía radiofónica (recordemos el Frenoskático del KSV en Radio Vallekas, o el Skankin de la Ska Brothers Society en la radio libre de Tarrasa Radio Kaos); algunos editaban además su propio fanzine (Xaymaca fue obra del JMFC, y de manos de la Delicias Crew obtuvimos el Red, Red Wine). Estas tareas, nunca suficientemente cubiertas por los grandes medios, han sido (y aún lo son) responsabilidad de este tipo de colectivos con pocos recursos pero muchas ganas, ¡bravo por ellos!

En lo tocante a los sellos discográficos, podríamos decir que en España existió un pequeño retraso a la hora de apostar por una especialización en ska, si comparamos la situación local con la de otros países donde este tipo de iniciativa ya había comenzado a dar sus frutos años atrás: la yanki Moon Ska se había constituido en 1983 y la inglesa Unicorn en 1986, potentes precedentes anglosajones que servirían de inspiración a la alemana Pork Pie (desde 1989) o la italiana Gridalo Forte (desde 1991). Lo que es más significativo, en 1988 aparecía el primer volumen recopilatorio de ska internacional de la serie Skankin’ ‘Round the World, de mano de Unicorn (que incluye por cierto el “Don Vito” de Kortatu, un logro a recordar en la historia de la proyección internacional de nuestra escena). Squale y Pork Pie no tardaron en reaccionar con sus respectivas Kompil’ ska Paris ‘88’ y Ska… Ska… Skandal!, situando rápidamente al ska francés y alemán en el punto de mira internacional; tanto es así que en 1989 la misma Unicorn apostaba ya por los grupos franceses y alemanes para sus compilados Vive le Ska e It’s a Skandal.

A pesar de todo, por estas fechas los sellos españoles no acababan de mostrarse interesados en el ska. Tampoco las grandes discográficas que a principios de la década se habían encargado de publicar las ediciones españolas de la 2Tone, como Chrysalis-RCA (discos de Specials y Bodysnatchers), Columbia (Madness) o Arista (The Beat) dedicaron al ska más atención que la que había merecido el revival británico. En diciembre del 89 un redactor de FBI aseguraba que “Dro es una de las pocas independientes que se entera de algo [por haber publicado a Bad Manners], mientras que a cualquier vendedor de discos de la Ciudad Condal le preguntas por las últimas ventas y no podrá negar un muy notable ascenso, lástima que los sellos no”2. En cualquier caso, quedémonos con el dato de que a finales de los ochenta se advertía ya un aumento en las ventas de música jamaicana, al menos en Barcelona.

No sorprende entonces que la primera iniciativa de especialización en el mercado discográfico surgiera de mano de algunos de los responsables de FBI (hablamos en este caso de Jordi Manyá, Charly Brown y más tarde Ragnampiza), quienes lanzaron las primeras publicaciones especializadas en ska bajo una denominación local: Sock It Records, que inició sus andanzas en 1990 (adelantándose a Gridalo Forte!) con Latin Ska Fiesta, certera respuesta local a los compilados de alcance internacional. Junto a su segundo volumen Latin Ska Fever (1991) y alguna otra publicación, Sock It comenzó a abrir un hueco en el mercado para bandas como Skatalà, Skarabajos, Banana Boats, Komando Moriles o Little Feet & The Prenatals, demostrando que ya existían grupos suficientes para poder empezar a hablar de un movimiento de bandas especializadas en ska a nivel estatal.

En lo relativo a eventos centrados en el ska (fiestas, conciertos, festivales), hay que tener presente una vez más la oferta foránea, en concreto los festivales que por aquí ponían los dientes largos a todo seguidor de la música jamaicana con pocos medios para viajar. A principios de los 90 ya daban que hablar el prolífico London International Ska (desde 1988 y vigente en la actualidad), los festivales ska de Stuttgart y de Burdeos, los navideños Merry Ska-mas (Sheffield) y Skankin’ ‘Round the X-mas Tree (Alemania), y ya a importante distancia el Reggae Japansplash o el Sydney Ska Festival.

Si en España no existía de momento infraestructura suficiente para llevar a cabo grandes festivales, ello no impidió que durante estos años comenzara a ser habitual la presencia de artistas de peso que pudieron ratificar el potencial de la escena estatal, al tiempo que los grupos locales se iban poniendo las pilas para abastecer de conciertos a una afición discreta pero creciente. En torno a 1990, Bad Manners, Maroon Town, Laurel Aitken, Desmond Dekker, The Selecter o los Toasters sonaban ya en directo en Barcelona, Madrid, y también en tierras vascas, valencianas o navarras, según la ocasión. Aparte de esto, en lugares como Barcelona se podía asistir cada vez con más regularidad a eventos skatalíticos varios, como las sesiones semanales de ska y reggae que se hacían en las salas Communiqué y Ultramarinos3, los festivales Latin Reggae en la sala Zeleste (con actuaciones de Dr. Calypso, Jah Macetas, Potato y Banana Boats, entre otros), la “Big Reggae & Ska Party” en octubre del 91 en la discoteca Soweto (fiesta de presentación de los fanzines James Bond 077 y FBI), o la presentación del Latin Ska Fiesta en la sala KGB con actuaciones de Skarabajos, Números Rojos y Guaqui Taneke; no he dejar de mencionar también las primeras acampadas skatalítico-reggaeras en Sabadell.

Las iniciativas que hemos revisado en las últimas entradas, en conjunto, permitieron hablar por primera vez de una escena skatalítica local especializada, que iría creciendo hasta el día de hoy. Termino en esta ocasión con las palabras de un redactor de FBI que, aún en 1990, hacía balance de un movimiento que apuntaba hacia un futuro tan incierto como prometedor:

Las nuevas llamas skatalíticas (el llamado segundo revival) que hace apenas un año incendiaban medio mundo empiezan a apagarse y con ello hemos podido apreciar la cantidad de gente que se lo tomó como la última moda, pero también hemos conocido a cantidad de ska-fans que, caiga quien caiga, no van a dejarnos de lado4.

Gonzalo FM

1Véase por ejemplo la presentación de la Ska Brothers en Nite Klub nº 3, 1991; del KSV y los Trojan Drinker’s en Black & White nº 2, 1992; o de la Delicias Crew en Class Riot nº 1, 1997-98.
2 Agent 00-Sexo en FBI nº 3, 1989, p. 2.
3 Según se testifica en los FBI nº 3 (1989) y 4 (1990).
4 FBI nº 6, 1990, p. 1.