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Track 6: Play it with a swing

Posted on 16 Marzo 2011 in General by Gontxa

Una vez más, vamos a hablar de la cualidad musical que más discusión y análisis ha generado en el mundo de la música jamaicana: el ritmo. Hace un tiempo revisábamos el concepto de upbeat, ese instante intercalado entre los golpes del pulso (downbeat), y cuya marcación sistemática se ha convertido en la seña de identidad de los estilos de música jamaicana a partir del ska. Existe una variante de este patrón básico, característica de ciertas vertientes del ska, que consiste en ejecutar el upbeat con algo de swing. Muchos sabréis ya lo que es; para los que no, ahí va la explicación.

Cada vez que una guitarra o un teclado (por ejemplo) marcan el upbeat, se puede optar por retardar éste un poco, de modo que ya no quedaría justo a medio camino entre dos downbeats, sino a 2/3 ó 3/4 de camino. Esta práctica toma el nombre de swing (literalmente “balanceo”) o shuffle. Notad que estamos hablando de swing como recurso interpretativo, no del género swing. En lenguaje musical la diferencia entre hacer swing o no hacerlo se expresaría así:

Upbeat marcado con subdivisión equitativa de corcheas

Swing: subdivisión desigual, el upbeat se retrasa y es más breve

 

Un par de ejemplos auditivos: en la instrumental “Shank J. Sheck” de Baba Brooks el acompañamiento marca el upbeat con una división de corcheas iguales. En cambio “Little Lady” de Theophilus Beckford se toca con swing (fijaos en la nota recurrente del metal acompañante y en el charles de la batería).


Baba Brooks: “Shank J. Sheck”, UK: Rio, 1965


Theophilus Beckford: “Little Lady”, UK: Blue Beat, 1961

El swing o shuffle es una práctica muy común en el jazz, y es característico del rhythm and blues, que como ya sabemos tuvo una participación decisiva en la formación del ska. El rhythm and blues jamaicano heredó directamente este tipo de interpretación, pero a medida que el upbeat fue cobrando relieve el swing comenzó a desaparecer (de este modo era más fácil destacar la nota a contratiempo). Sin embargo, ha permanecido en la evolución del género como una opción posible, y se detecta fácilmente en las interpretaciones de bandas cercanas al jazz, así como en aquellas que toman como referencia las primeras grabaciones de ska jamaicano.

¿Y qué pasaba con el blue beat?

Habíamos dejado pendiente la cuestión de la diferencia entre el blue beat europeo y el ska jamaicano. He querido explicar primero el fenómeno del shuffle porque es una característica que quedó fuertemente vinculada a la idea del blue beat según intérpretes y público no jamaicanos. Recordemos que la canción que se encargó de dar a conocer los parámetros del estilo fue My boy lollipop cantada por Millie Small, y arreglada por el guitarrista Ernest Ranglin. La versión original era un rhythm and blues publicado por primera vez en 1956, por la cantante norteamericana Barbie Gaye. El arreglo de Ranglin respeta el ritmo característico en shuffle, aun cuando en Jamaica las versiones de rhythm and blues (que fueron más frecuentes durante los años del cambio de década 50s-60s) habían cedido años atrás ante un estilo ska más evolucionado, en que el swing ya no se ejecutaba por sistema y cuando se hacía era mucho menos exagerado que en el r&b.

El blue beat europeo retoma como rasgo característico el planteamiento del shuffle rhythmandbluesero (qué bonita palabra), como se puede comprobar escuchando las canciones de la época etiquetadas como “blue beat” por intérpretes no jamaicanos: las de The Migil 5 (véase post anterior), Georgie Fame & the Blue Flames, o las hoy anecdóticas aportaciones de Los Sonor y Louis Neefs.

 

El shuffle no era el único rasgo que separa al blue beat europeo del ska que se hacía simultáneamente (recordemos: 1964) en Jamaica. El ska no se caracteriza únicamente por el ritmo; para su consideración como estilo autónomo y diferente al r&b también jugó un papel decisivo otro tipo de innovaciones en la música, entre ellas la consolidación de un planteamiento armónico-estructural característico (aunque hoy no toca explicarlos, que si no esto se alargaría demasiado, pero os fiáis de mí).

Los ejemplos de blue beat europeo que hemos tenido la oportunidad de revisar obedecen en cambio a una estructura compositiva tradicional de música occidental; si presentan algún parentesco con otro estilo, sería con el r&b y no con el ska. Permanecen como distintos tipos de calco de My boy lollipop, pero sin nada de jamaicano. ¿Decepción? ¿Son por ello peores o “menos auténticas”? ¡Qué va! Es simplemente otro tipo de blue beat, un fenómeno derivado de la intervención discográfica a nivel internacional. Y una muestra de que la historia de las etiquetas de género es más compleja y rica de lo que en ocasiones parece.

GFM

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Track 5: El otro Blue Beat

Posted on 4 Marzo 2011 in General by Gontxa

Ska y blue beat… ¿sinónimos?

Esta semana le ha tocado el turno al blue beat de los años 60. “Pero eso es lo mismo que hablar del ska en Inglaterra”, pensarán los lectores más puestos en el tema. ¡Pues no necesariamente! Consultad cualquier escrito sobre música jamaicana y leeréis que en la Inglaterra de los 60 el ska adquirió el nombre de ‘blue beat’, pues Blue Beat Records fue uno de los principales sellos difusores del ska en ese contexto. Hasta ahí todo bien. Pero en realidad no es tan sencilla la cosa como mencionar que eran términos sinónimos y punto. Una perspectiva más amplia, apoyada por la escucha y teniendo en cuenta un escenario geográfico mayor que el puramente anglófono, puede revelarnos sorpresas al respecto.

Comencemos por lo que ya sabíamos. Londres: clubes como el Flamingo, el Marquee o el Roaring Twenties resuenan con la nueva música de Jamaica allí llevada por un importante sector de jamaicanos emigrados. El estilo empieza a calar entre el público blanco, adquiere la simpatía de los mods, y algunos músicos locales se animan a emularlo. En principio los medios no le dan importancia a esta expresión cultural minoritaria, pero eventualmente algunas discográficas importantes (Columbia, Pye, Fontana) deciden apostar una vez por el blue beat, a ver qué pasa. Estamos ya en 1964, año en que vieron la luz grabaciones como el EP Jamaican Blue Beat, de Ezz Reco (Rico Rodriguez) & The Launchers; el LP Mockin’ Bird Hill, por The Migil 5; y la extraordinariamente exitosa a nivel mundial My boy lollipop, cantada por Millie Small1. Ahí queda este resumen-relámpago de la asimilación temprana del ska en tierras británicas.

Y ahora: ¿qué sucedió con estas renombradas grabaciones de cara a otros países? El blue beat había entrado en el mercado internacional (no duraría mucho, pero no por ello dejó de ser un logro destacado); el punto de partida fue el ska que los jamaicanos hacían en los night clubs londinenses… ¿y qué conservaban de ello My boy lollipop o Mockin’ Bird Hill? Aquí es donde entra en juego la inevitable transformación provocada cuando las grandes discográficas se embarcan en la promoción repentina de un tipo de música que apenas había tenido tiempo de salir del anonimato.

El blue beat toma su propio camino

Llegó a oídos de la Europa Continental que un nuevo baile se había alzado en las listas de éxitos inglesas. La reacción a esto, en una época dominada por las modas de baile efímeras que hacían furor entre la juventud, era automática: importar de inmediato los discos de referencia, realizar unos cuantos covers por grupos locales, aprenderse los pasos de baile, y asimilar de manera fulminante la etiqueta estilística que, en este caso, quedaría ineludiblemente asociada a la cantante Millie Small. Así ocurrió por ejemplo en Francia, donde en la cadena radiofónica Europe 1 se presentó a Millie como reina del blue beat2. Por no hablar de las abundantes versiones de My boy lollipop que recorrieron el continente y que los fans del ska ye-yé se han encargado de ir recopilando hábilmente (bien por ellos!).

Fijándonos ahora en España, la revista Discóbolo publicó aún en 1964 un artículo llamado “Millie y el «Blue Beat»: La creadora de “My boy lollipop” enseña un nuevo baile”3. Una pequeña alusión a Jamaica, ninguna al ska, y el resto del artículo es una enrevesada descripción de pasos de baile. Dos años más tarde un número de la revista Fans dedicó al blue beat su apartado “Así se baila”4. De forma simultánea, una moda de baile distinta, llamada ‘ska’, conseguía pequeños logros intermitentes en la cultura española sesentera (otro guiño a los ska ye-yés!). Es significativo que en los escasos textos de la época donde se habla de estos bailes jamás se mencionara vinculación alguna entre ambos.

Eventualmente, los intérpretes intentaron imitar el estilo blue beat con aportaciones originales. Así aparece Do the bluebeat, versión de Los Sonor a partir de un éxito de la neozelandesa Dinah Lee, y Blue beat, que fue editada en España según la interpretación del belga Louis Neefs5. Estas canciones heredan los rasgos que My boy lollipop se había encargado de establecer como definidores del blue beat. La relación con el ska jamaicano se ha perdido por completo… ¡pero era una consecuencia inevitable del éxito cosechado por Millie! Pensemos que, en países como España, la única referencia del aspecto que debía tener el ‘blue beat’ eran las grabaciones inglesas citadas más arriba; no disponíamos de músicos jamaicanos que nos enseñaran en directo cómo sonaba el ska de su isla natal, y por esas fechas tampoco existía un mercado de importación de discos jamaicanos originales. Las características del blue beat las dictaba el My boy lollipop de Millie, grabación no muy “jamaicana”, pues la mayoría de instrumentistas eran ingleses, y aunque el arreglo fue a cargo del guitarrista jamaicano Ernest Ranglin, poco tenía que ver con el planteamiento sonoro típico del ska que se iba imponiendo en su tierra de origen.

¿Qué diferencias sonoras presentaba el blue beat inglés/europeo con el ska/blue beat jamaicano? Lo veremos la semana que viene, aprovechando además para introducir un importante concepto rítmico del que aún no hemos hablado: el shuffle o swing.

— Y aprovecho para animaros a una mayor participación en el espacio para comentarios! Os aseguro que el autor de este blog recibe con alegría toda aportación, sugerencia o crítica (constructiva), que además son siempre beneficiosas para el resto de lectores 😉

GFM

1 Ezz Reco & The Launchers: Jamaican Blue Beat, EP, Columbia (SEG 8326), 1964. The Migil 5: Mockin’ Bird Hill, LP, Inglaterra, Pye (NPL 18093), 1964. Millie [Small]: My boy lollipop / Something’s Gotta Be Done, EP, Inglaterra, Fontana (TF449), 1964.
2 Lo menciona Jean-Pierre Boutellier: “French ska story” [artículo en línea], Skanews, <http://skanews.net/> [última consulta: 21/3/07]. Originalmente en Skanews [fanzine], nº 5, 1994; reed. en nº 44, septiembre-octubre 1999.
3 “Millie y el «Blue Beat»”, Discóbolo, 1964, nº 62, pp. 22-23.
4 “Así se baila: el «blue beat»”, Fans, nº 34, 1966, p. 14. El artículo es en realidad una confusa traducción de un texto del libro de Marie Cartmell: Dances for mods and rockers, Inglaterra, Hamilton & co, 1964.
5 Los Sonor: Cuando escucho una guitarra, EP, Philips (436-316 PE), 1965. Louis Neefs: Iris, EP, Barcelona-Madrid, Belter (51-938), 1968.